Haciendo del AGUA un lugar SEGURO

Historias de sobrevivencia gracias al curso:
Jenny Castillo (mamá de Antonella, 1 año)
GUATEMALA

Mi hija se salvó gracias al curso.
Fuimos a Iztapa para enseñarles a una pareja de amigos americanos el mar del Pacífico. Le pedimos a un lanchero que nos cruzara en el canal para ver el mar de cerca. Ninguno llevamos salvavidas pues estábamos a escasos 20 metros para llegar al otro lado. La hélice de la lancha se enredó con algunas algas y nuestro amigo americano saltó para desenredarla. Cuando él saltó la lancha perdió el balance y dio vuelta. No era tan profundo pues podíamos pararnos en el fondo y el agua nos llegaba a la altura del pecho. Lo primero que hice cuando me paré fue buscar a mi hija desesperadamente. A los pocos segundos la vi a 10 metros, flotando. Estaba llorando por el susto pero ella había logrado ubicarse en relación a la superficie y flotar en lo que llegábamos a rescatarla. Con esa agua tan turbia nunca la hubiera encontrado si hubiese estado en el fondo. Gracias Baby Survival Swim. Mi hija se salvó.
Eduardo García (padre de Javier, 3 años y Adrián, 2 años)
GUATEMALA
“Tengo dos hijos de 3 y 2 años. Estaba dentro de la piscina de un hotel con Javier, de tres, mientras que del otro lado de la piscina vi a mi pequeño Adrián, de dos años, caer al agua. Corrí a rescatarlo. Fueron segundos de angustia. Al llegar, mi hijo estaba flotando tranquilamente sobre su espalda llamándome. Me di cuenta de lo importante que había sido el curso. Baby Survival Swim no sólo salva vidas sino que los niños pueden disfrutar del agua con seguridad”.
Dr. Stephane LORRILLOUX (papá de Elea, 4 años y Maelin, 3)
PARIS, FRANCIA

"He tenido que afrontar varias situaciones de niños que han sufrido accidentes de ahogamiento donde se ha presentado la muerte y a otros que han quedado con daño cerebral permanente".
Soy muy sensible en cuanto al tema de accidentes por ahogamiento en los niños.
-De hecho, soy un Doctor de Urgencias en SAMU (Servicios Médicos de Emergencia) en Francia. "He tenido que afrontar varias situaciones de niños que han sufrido accidentes donde se ha presentado la muerte y a otros que han quedado con daño cerebral”. Siempre es la misma historia, todo pasa tan rápido, unos minutos, inclusive en segundos cuando se producen estas tragedias. Hasta las protecciones dictadas por la ley en Francia y muchos países desarrollados llegan a fallar (alarmas, barreras, cercas, la puerta que alguien olvida cerrar...) Los niños se caen en las piscinas, lagos, canales, etc.
-A título personal, mi hija de dos años, durante un verano, luego de haber agarrado confianza con las alitas (arm-floats), y después de pasar días enteros dentro de la piscina, un día olvidó que no las tenía puestas y se tiró al agua. Nunca hubo un sonido que nos alertara o ningún “ splash ”. Se fue directo al fondo. Tuve la suerte de estar cerca, de verla y salvarla pero durante mucho tiempo no quiso meterse a una piscina.
Esta fue la razón por la que nunca quise tener piscina donde vivía. Cuando alguien me habló de los cursos de Baby Survival Swim impartidos por Mónica Fernández, la contacté. Después de hacerle algunas preguntas, inscribí a mis dos hijas de 3 y 4 años. Inclusive las sacaba antes del colegio, luego de pedirle permiso a la directora, ya que Mónica no tenía espacio en los horarios que nos convenían pero para mi era cuestión de prioridad.
Después de las 4 semanas de curso el resultado era magnífico. Me sentía tan orgulloso de verlas nadando como peces, independientes y con seguridad, siempre dándose la vuelta para flotar sobre su espalda, para tomar aire o para descansar y luego seguir hasta la orilla. Luego del curso, siguieron aprendiendo estilos de natación. Pero la base, su seguridad, mi primera prioridad!
Gracias mil veces Baby Survival Swim!!
Michelle Viau de Falla (mamá de Alejandro, 3 años)
GUATEMALA

"Hace unas semanas estábamos de vacaciones y en la piscina honda del hotel habían unos juegos inflables (pared para escalar, resbaladeros, etc). Mi hijo estaba jugando ahí junto a mi esposo. De pronto llegó mi sobrina de 2 años, que también quería meterse a la piscina. Mi esposo se volteó a la orilla a agarrarla cuando escuchó un "splash" en el agua. 
Era mi hijo, que solito se había tirado del resbaladero sin esperar a que mi esposo lo recibiera. Mientras él agarraba a mi sobrina en el juego estaba a media piscina de gran profundidad, vio cómo mi hijo pataleaba para no hundirse. Fue admirable ver que en cuestión de segundos Alejandro sólo se puso en posición de plancha y se quedó flotando esperando a que mi esposo fuera por él. 
Haber llevado a mi hijo al curso es de las mejores decisiones que he tomado para él. Es realmente una tranquilidad saber que podrá estar a salvo en una situación de peligro en cualquier lugar en donde hay agua. Nunca pensé que nos pudiera pasar algo como esto estando acompañado y que hubiera podido terminar mal".
Nancy Meneses Dobois (mamá de Ian, 3 años y Hans, 2)
GUATEMALA
"El lunes pasado fuimos a nadar. Mi esposo se quedó con los niños en la piscina de pequeños mientras yo iba al restaurante que estaba en un 2do nivel. En las televisiones del lugar proyectaban un partido del mundial de futbol.
Me acerqué al balcón que da hacia la piscina para decirles que ya era hora de salirse, entonces mi esposo se salió para ir a traer las toallas pero dejó a los niños en la piscina. Yo vi cómo nuestro hijo pequeño, Hans, perdió el equilibrio y se hundió. Quise gritar, me puse nerviosa, estaba paralizada. Logré gritar para avisar que se había caído, pero nadie me escuchó a pesar de las muchas personas que estaban dentro y fuera de la piscina. Nadie se dio cuenta, ni siquiera los dos salvavidas de turno, pues todos estaban viendo el partido. Me vino la calma en un par de segundos después al observar que había resurgido del fondo haciendo la plancha.
Hans se mantuvo en flotando hasta que mi esposo regresó.
El curso no sólo les enseña a los niños las herramientas para Auto-Rescate sino también les da la seguridad y auto-confianza para tomar desiciones en momentos de emergencia".
Adriana Naim (mamá de Emma, 4 años y Lili, 2)
GUATEMALA
"Pudimos ver los buenos resultados del curso tan sólo unas semanas después de terminadas las clases. Mi segunda hija de 2 años se cayó al agua e inmediatamente logró flotar y gritar por ayuda. Estábamos todos alrededor de la piscina con ella pero nadie se dio cuenta que ella se había caído. No hubo ningún "splash". Gracias al curso y su aprendizaje mi hija pudo flotar el tiempo suficiente para pedir ayuda y esperar el rescate. Muchas gracias Baby Survival Swim por enseñarle a mis hijas a flotar y sobrevivir en el agua”.
Salvador López (papá de Youssef, 4 años y Ubai, 3)
CASABLANCA, MARRUECOS
"Salimos corriendo a ver qué pasaba y nos encontramos a mi hijo, Ubai, de 3 años, en el medio de la piscina con su carita fuera del agua".
Hace tres años, en pleno invierno, hicimos un viaje a nuestro apartamento de playa situado en un pueblo llamado Sabinillas, muy cerca de Málaga, España. A mis hijos les encanta ir ahí porque tenemos una pérgola con jardín y piscina.
A los pocos minutos de llegar, se escuchaban unos gritos y llantos que venían de fuera. Salimos corriendo a ver qué pasaba y nos encontramos a mi hijo Ubai, de 3 años, en el medio de la piscina con su carita fuera del agua flotando, no había terminado el curso. Tal vez había hecho tres semanas pero gracias a esto, él pudo salvar su vida.
Lo sacamos del agua, lo abrigamos y él siguió llorando porque se asustó.
Ahora nos acordamos de aquello y sabemos que el curso de Baby Survival Swim había sido la mejor inversión que pudimos hacer, sin saber que realmente le salvaría la vida a mi hijo".
Kenza Belkahia (mamá de Rania, 3 años y Kayss, 17 meses)
CASABLANCA, MARRUECOS

"Alguien dejó la puerta de seguridad de la piscina abierta, Kayss debió acercarse a la orilla por algún juguete y cayó al agua, pero logró salir solo".
"Kayss comenzó su curso de Baby Survival Swim cuando tenía 17 meses. Lloró mucho pero en la segunda semana ya hacia "la plancha". Su llanto cambió de tonalidad, ya no era miedo, sino de queja.
Lloró las 4 semanas pero siempre hacía lo que Mónica le pedía.
Fuera del curso se negaba a entrar en una piscina.
Cuando terminó el curso continuó yendo una vez a la semana para practicar y aprender un poco de técnica. Algo hizo click en Kayss y dejó de llorar, y ahora quiere ir a sus clases, empieza a amar la piscina.
Un día, estábamos en Marrakech en casa de mis padres, donde tenemos una piscina cubierta. Está dentro de un cuarto y se mantiene cerrado con llave. Kayss tenía un poco más de dos años cuando de pronto, lo vi venir todo mojado. Cuando fuimos a ver, la puerta de la piscina estaba abierta. Debe de haber entrado y acercado a la orilla por algún juguete cuando cayó. Logró salir solo. Se sentía orgulloso, pero un poco asustado.
Gracias a Baby Survival Swim, no fuimos víctimas de la tragedia de perder un hijo ahogado".
Pascal Jeampi-Capdenat (papá de Ferdinand, 4 años)
CASABLANCA, MARRUECOS

"Ferdi perdió pie y cayó al agua. Yo lo vi caer".
Ferdi tenía 4 años cuando tomó el curso de Baby Survival Swim. Nos acabábamos de mudar de Londres a Casablanca, y decidimos que la intensidad del curso y su corto tiempo era una buena opción para que Ferdi aprendiera a nadar lo más rápido posible.
Ferdi era muy atlético y muy obediente así que no tardo en aprender a hacer la plancha (flotar). Se graduó, y decidimos que siguiera una vez por semana para que aprendiera la técnica de natación. A Ferdi le encantaba ir a sus clases, mejoraba, socializaba, jugaba y se encontraba a gusto en una piscina templada.
Hace unas semanas, estábamos en el lago de Bin El Ouidan en Marruecos, pescábamos parados en una balsa. Ferdi perdió pie y cayó al agua. Yo lo vi caer, y antes de tirarme a agarrarlo quise ver cómo reaccionaba. Me emocioné y llené de orgullo cuando lo vi nadar más rápido de lo que había caído hacia la orilla. En ese momento le dije a mi hijo: "Te das cuenta de que lo que aprendiste te salvo la vida?" Y el respondió: "si, gracias a Baby Survival Swim"
Laure Afflelou-Lecomte (mamá de Lilo, 3 años y Ness, 18 meses)
CASABLANCA, MARRUECOS

"De repente escuché a gente gritando y corriendo hacia el océano ya que acababan de ver a un niño de año y medio flotando, perdido en el mar".
Tuvimos varias sustos con Ness. Alguno en la piscina de mis suegros, otro en un lago cerca de Bordeaux, pero la más relevante sucedió en el Mar Mediterráneo cuando estuvimos acampando en el norte de Marruecos.
En un momento, mis ojos estaban enfocados en Lilo (mi hijo mayor de 3 años), estaba empujando los límites sintiéndose muy confiado nadando bajo de agua después de un mes de estadía en la playa. De repente escuché a gente gritando y corriendo hacia el océano ya que acababan de ver a un niño de año y medio perdido en el mar. Yo miré en la misma dirección pero no tuve la misma reacción: Ellos corrían a rescatar al pobre niño, yo caminaba silenciosamente, felicitando a Ness por su “Auto-Rescate” y por flotar tan bien sobre su espalda. Cuando lo saqué del agua, Ness no estaba riendo por supuesto, pero tampoco estaba con pánico.
Lo que no esperaba era que los testigos empezaran a insultarme y a gritarme. Claramente me consideraban una mala madre y una asesina potencial. Traté de explicarles que yo sabía que mi niño estaba a salvo cuando lo vi flotando sobre su espalda, él había terminado su curso de 4 semanas de “Baby Survival Swim” y era el bebé que mejor flotaba en la “plancha”. Pero no me escucharon ni comprendieron. En un momento yo me enojé por estar siendo atacada sobre este punto que considero soy lo contrario (soy una mamá gallina, sobre-protectora que me fajé y esforcé porque mis hijos fueran desde Mohamedia a Casablanca (50 km aprox), todos los días durante 4 semanas para que tomaran su curso, mientras trabajaba al mismo tiempo). Mi reacción fue al de tirar a Ness al agua y dejarlo que hiciera su “show de sobrevivencia” enfrente de los atacantes.
¡No podían creerlo ni con sus propios ojos! Sus caras enojadas se volvieron caras de alegría, como si hubieran visto un ángel. Esta vez, hicieron cola para darle un beso a Ness. Lo sé, es un ángel! Gracias Baby Survival Swim.
Fadoua Moussamih (mamá de Mamoun, 5 años y Hamza, 3)
CASABLANCA, MARRUECOS

"Salimos corriendo al jardín, y ahí estaba Hamza, con su pijama y sus pantuflas todo mojado".
Soy la madre de dos niños, Mamoon, 5 y Hamza, 3 y medio. Mi hijo mayor, cuando tenía solo 2 años, se cayó en la piscina de casa. Por suerte estaba yo ahí. Luego de este incidente, Mamoon no quiso volver a acercarse a una piscina. Empecé a llevarlos a los cursos de Baby Survival Swim en Casablanca, Marruecos, a mediados de Junio del 2009. Al principio fue duro pues los chicos no querían meterse a la piscina. La instructora fue muy paciente, y al final de la primera semana ellos mismos pedían ir a “Baby Survival Swim”. Luego de las 4 semanas de curso, eran totalmente independientes, nadando hacia la orilla y haciendo la plancha para respirar.
A mediados de Julio, estaba yo cenando junto a mi esposo dentro de casa cuando escuché a Hamza llorando y gritando: “Tengo frío. Tengo frío. Rápido, rápido”.
Asustados salimos corriendo al jardín. Ahí estaba Hamza, con su pijama y sus pantuflas todo mojado y temblando de frío. Mamoon, mi hijo grande, empezó a reírse de su hermano en tono de burla “ Hamza se cayó a la piscina y salió mojado”.
Es ahí donde me di cuenta de lo importante del curso de Auto-Rescate.
La vida de nuestros hijos no tiene precio!
Mi hijo se salvó gracias a lo que aprendió en este curso!
Gracias de todo corazón Baby Survival Swim
Sara Fernández (mamá de Ander, 19 meses)
SAN SEBASTIAN, ESPAÑA

"Al acercarme a la piscina, lo vi en la mitad, flotando sobre su espalda, vestido y con zapatos, me llamaba: mamá, mamá".
Hola, mi nombre es Sara Fernández y a continuación voy a relatar cómo el curso de “Baby Survival Swim”, el que recibió mi hijo le salvo la vida.
Yo soy española pero llevo varios años residiendo en Casablanca. Conocí a Mónica Fernández por unos amigos en común, me explicó de los cursos que impartía de natación y de supervivencia así que decidí llevar a mi hijo, en ese entonces tenía un año y medio. Lo que no sabía en ese tiempo era que esa decisión que tomé iba a salvar la vida de mi hijo.
Primero quiero explicar que me considero una madre “super protectora”, una ”mamá gallina” de las que no quitan el ojo de encima a su hijo ni medio segundo.
Un plácido día de mayo me reuní con varias de mis amigas y sus hijos en casa de una de ellas, y como era primavera aún no hacía un calor abrasador. Algunos niños decidieron meterse a la piscina y otros, como mi hijo, decidieron no cambiarse y jugar al balón en el jardín.
Nosotras, las madres, estábamos a escasos tres metros de ellos sentadas, mientras los vigilábamos a la vez que charlábamos. En un momento, décimas de segundo para ser exacta, retiré mi atención, de pronto escuché a mi hijo llamarme: “mamá, mamá”. Inmediatamente dirigí la mirada hacia el jardín, que era donde estaba hacía un minuto jugando al balón. Al no verlo, muy nerviosa busqué alrededor porque no sabía de dónde venían sus gritos. Mi sorpresa fue cuando me acerqué a la piscina de los mayores y lo vi en la mitad, vestido y con zapatos flotando sobre su espalda a la vez que me llamaba. Entré a sacarlo tranquila porque él estaba tranquilo. Él se sentía seguro haciendo la plancha.
Me transmitió serenidad. No estaba asustado, sabía lo que tenía que hacer, lo había hecho ya muchas veces en Baby Survival Swim.
Fue al llegar a casa cuando al contárselo a mi esposo, fuimos plenamente conscientes de lo que pudo haber pasado, y de cómo nuestras vidas podían haberse convertido en un infierno por esa décima de segundo en que pierdes la atención.
Llevar a mi hijo al curso de natación y de supervivencia, ha sido por el momento la mejor inversión y decisión de mi vida.
Espero que este testimonio sirva para que muchas madres tomen la decisión de llevar a sus hijos al curso de “Auto-Rescate”, con el fin de de evitar una tragedia, como gracias a Dios nos sucedió a nosotros.
Gracias BABY SURVIVAL SWIM por vuestro profesionalismo. Ander echa mucho de menos sus clases!!!
María Yanes (mamá de Sofia, 18 meses)
MEXICO, D.F.

"Quisimos ver cómo reaccionaba sola: y comprobamos que Mónica le había salvado la vida".
"Cuando vivíamos en Marruecos el buen clima permitía tener una piscina en el jardín de casa. Estaba tan pegada a la salida del salón que a mi esposo y a mi nos daba miedo por nuestra hija Sofía que tenía 18 meses. Por eso decidimos inscribirla en el curso de “Baby survival Swim”. Estábamos convencidos de que era la mejor opción y la más segura, no solo por tener la piscina en casa, pues lo hubiéramos hecho también sin tenerla, en caso de ir de vacaciones a otro sitio o a casas de amigos con piscina, o por la cercanía al mar. También estábamos convencidos de que sería algo cuyo resultado no tendríamos nunca ocasión de verificar, ya que no le quitamos ojo de encima cada vez que estábamos en el jardín y siempre teníamos la puerta de acceso a la piscina cerrada por seguridad.
Un día, estábamos mi marido y yo bañándonos con ella, al salir, mientras nos poníamos la toalla, Sofía se cayó al agua. Ni siquiera puedo decir que estaba de espaldas y que no la vi, que contesté un teléfono ó que me descuidé. La pierna de mi hija tocaba mi rodilla cuando cayó. Pero, aunque estábamos al tanto y a punto de saltar al agua mi esposo como yo para sacarla, quisimos ver cómo reaccionaba sola. Comprobamos que el curso le había salvado la vida. Mi hija hizo exactamente lo que había repetido en sus clases hasta la saciedad. Cuando salió a la superficie, se tumbó sobre su espalda para respirar muy tranquila, y como si fuera un juego, me llamó. Me contuve y esperé mas tiempo. Continué observándola mientras ella giraba, buceaba y se volvía a girar sobre su espalda para respirar de nuevo. Y así continuó hasta que alcanzó el bordillo y se pudo agarrar, que era otro de los ejercicios que hacía en la clase. Aunque estábamos nerviosos (no ella), fue el momento precioso en el que pudimos comprobar que podría salvar su vida en caso de un accidente y caer al agua.
Ha sido sin duda una de las mejores cosas que hemos hecho por Sofía y el dinero mejor invertido. Lo que más nos gustó y nos influyó para hacer el curso de Baby Survival Swim es que no era un simple curso de natación sino que era una atención individualizada, de mi hija con su instructora. En esos 10 minutos no había nadie más que ellas dos en el agua y la instructora tenía el compromiso de enseñar a mi hija con juegos, risas y mucho cariño, además del enfoque a salvar su vida en una situación de peligro.
Siempre le estaré agradecida a Baby Survival Swim por algo tan importante como la vida de mi hija."
Mauricio Valladares (Padre de Camila, 3 años y Alessa, 20 meses)
GUATEMALA

“Yo pude en tan sólo 4 sesiones apreciar lo valioso del curso. Mi hija Camila luego de terminar su clase, jugaba en la parte bajita y por alcanzar un juguete se cayó dentro de la parte honda de la piscina sin ningún adulto dentro. Gracias a lo aprendido hizo la plancha y flotó hasta que la instructora se metió al agua para sacarla.”
Paola Bruni de Lorenessi (mamá de Marcelo, 3 años y Sofía, 14 meses)
GUATEMALA

“Mi hijo Marcelo, a los dos años y medio, estaba subido en un infalible cuando sus primos lo botaron. Yo desde el comedor lo observaba. Al ver el incidente pegué un grito y salí corriendo a su rescate. Al acercarme a la orilla vi como salía pataleando a la superficie y se puso a flotar para esperar el rescate. Justo lo que aprendió en el curso de Baby Survival Swim. Marcelo aplicó las técnicas aprendidas.

Dos años más tarde, mi segunda hija, Sofía, con 14 meses se cayó a la piscina de la parte bajita a la profunda. Ella había tomado el curso de Baby Survival Swim por lo que se volteó a flotar. Ya flotando, la sacamos del agua.
El curso vale la pena al 100%. Por mucho que los cuidemos y seamos precavidos, lo mejor es darles las herramientas. De ellos depende el sobrevivir y que tengan esa última opción por si lo demás falla. Mis hijos siguieron asistiendo a los cursos avanzados y nadan libremente como peces y siempre la gente los ve y muchos me preguntan donde aprendieron porque realmente impresionan y llaman la atención de quien los ve nadar.”
"Gracias Baby Survival Swim. El curso no sólo salvó la vida de mis hijos cuando cayeron al agua accidentalmente, sino también, mis hijos aman el agua y nadan como peces".